El día a día de un/a teleoperador/a

Marta tiene 35 años. Trabaja como teleoperadora en una empresa subcontratada de servicios.

Cada mañana su despertador suena muy pronto. Sale muy pronto de casa ya que cualquier imprevisto que le haga llegar aunque sea 5 minutos recibirá una notificación de su responsable indicando que esos 5 minutos serán descontados de su precario salario. Y digo precario porque José cobra poco más de 800€ por una jornada completa. Jornada partida que le ocupa todo el día y que le hace imposible conciliar su vida familiar y personal. En estas empresas los planes de igualdad son obsoletos. Brillan por su ausencia. Y la realidad es que es un sector en el que la mayoría de sus empleados son mujeres.

Ya en su puesto el teléfono suena sin parar. La empresa tiene instalado un sistema que hace que las llamadas se descuelguen solas y así no se pierda ni un solo segundo entre llamada y llamada, con lo cual Marta no dispone ni de un segundo de pausa entre cliente y cliente.

Para recordarle la cantidad de clientes que hay en espera la empresa tiene instaladas por toda la plataforma televisores enormes indicando el número de llamadas que hay y las que se pierden, pero no conformes con ello también tienen personal a su servicio que grita a los empleados para que se den prisa y atiendan más llamadas.

Porque esta es la realidad de las empresas como en las que trabaja Marta . Lo único importante es que se contesten más y más llamadas sin importar la calidad de las mismas. Y no te pases del tiempo medio de llamada o de poner en espera más de lo debido porque sino te indicarán que no cumples los objetivos requeridos. Objetivos por los cuales no recibirás ni un solo euro por supuesto.

Marta tiene que darse prisa en cumplir los objetivos porque sino recibirá amenazas de que si él no cumple bien su labor hay millones de personas que ocuparán su puesto de trabajo sin rechistar .

Cada hora tiene una pausa visual de 5 minutos, a la cual se tiene que ir con el cronómetro para no pasarse ni un solo segundo si no quiere represalias por parte de su responsable.

Normalmente usa ese tiempo para ir al baño ya que fuera de ese tiempo tiene que pedir permiso a su superior el cual siempre se lo niega alegando que hay muchas llamadas en cola

Cuando llega la hora de la comida come rápidamente y se sube al puesto a terminar de hacer las gestiones pendientes que no le ha dado tiempo entre llamada y llamada.

Continúa su jornada. Si en algún momento no hay llamadas le dan una guía telefónica y tiene que ponerse a emitir al azar para intentar vender algunos de los productos de la compañía. También tiene que cumplir un objetivo por el cual tampoco recibirá compensación económica .

Cuando acaba su jornada a altas horas de la tarde ya apenas puede ver y disfrutar de sus hijos pequeños y el cansancio psicológico es enorme pues la mayor parte del día ha estado aguantando gritos, insultos y quejas de clientes las cuales ha tenido que responder con el mismo argumentario facilitado por la empresa una y otra vez.

Con éste artículo sólo espero y quiero que la gente conozca el día a día y la realidad que vivimos las personas que trabajamos en el sector del contac center.

Solo pedimos un convenio digno y unas condiciones justas y es por ello que nos movilizaremos hasta conseguirlo.

El día 28 todos a la huelga. No nos pararán. No nos callaran. La lucha es el único camino

#28NColgamosLosCascos

Irina

huelga24h-anticapitalista

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